
Peregrinación a Tierra Santa
6 – 13 de julio de 2026
Sobre las huellas de Jesús: Belén, Nazaret, el Mar de Galilea y Jerusalén

A la tierra donde Dios quiso hacerse hombre: caminar donde Jesús nació, predicó, murió y resucitó por nosotros.
Peregrinar a Tierra Santa es distinto a cualquier otro viaje, porque no conduce a un país, sino a un Rostro. Es la «peregrinación de las peregrinaciones»: aquí no veneramos solo la memoria de un misterio, sino que pisamos el suelo mismo donde el Verbo se hizo carne, donde Jesús nació en Belén, creció en Nazaret, predicó junto al Mar de Galilea y entregó su vida y resucitó en Jerusalén. La Escritura, tantas veces leída, se convierte en un lugar que puedes tocar y un camino que recorres con tus propios pies. En Presstour Peregrinaciones organizamos peregrinaciones a Tierra Santa cuidadas hasta el último detalle, con sacerdote-guía y Eucaristía diaria en los Santos Lugares, y con una atención especial a los peregrinos mayores o con movilidad reducida, para que este encuentro esté al alcance de todos.
Bajo la Basílica de la Natividad, una estrella de plata señala el lugar donde, según la tradición más venerable, «el Verbo se hizo carne». Arrodillarse en la gruta de Belén es comprender de golpe la ternura de nuestra fe: el Dios inmenso quiso hacerse niño y caber en un pesebre por amor a nosotros.
En Nazaret, la Basílica de la Anunciación guarda la gruta donde María pronunció su «sí» y el Verbo comenzó a habitar entre nosotros. Fue aquí donde Jesús vivió sus largos años ocultos, creciendo «en sabiduría, en estatura y en gracia». Nazaret santifica el trabajo escondido y la fidelidad de cada día.
Por las orillas del lago pasó Jesús llamando a sus primeros discípulos. En Cafarnaúm, «su ciudad», y en el Monte de las Bienaventuranzas resuena el Evangelio de la vida pública; en Tabgha se veneran los lugares de la multiplicación de los panes y del primado de Pedro. Galilea es la tierra del seguimiento y de la esperanza.
Descender al Jordán, donde Jesús fue bautizado y se abrieron los cielos, tiene algo de regreso a los orígenes. Ningún peregrino llega a sus aguas como simple visitante: cada uno lleva consigo su propio Bautismo. Renovar allí las promesas bautismales es uno de los momentos más conmovedores del camino.
En el Cenáculo, Jesús instituyó la Eucaristía y el mandamiento del amor. En Getsemaní, los olivos milenarios parecen velar aún aquella noche de agonía. Y la Vía Dolorosa se recorre despacio, estación tras estación, llevando en el corazón la propia cruz tras las huellas del Señor.
Bajo un mismo templo se veneran el Calvario, donde Cristo murió, y la tumba de la que salió vencedor. Postrarse ante el Santo Sepulcro vacío, con la Eucaristía celebrada en ese recinto, es tocar a la vez el amor más grande y el fundamento de nuestra esperanza: si Él ha resucitado, también nosotros resucitaremos.

6 – 13 de julio de 2026
Sobre las huellas de Jesús: Belén, Nazaret, el Mar de Galilea y Jerusalén
«No está aquí: ha resucitado, como había dicho.»
Mateo 28, 6

Peregrinar a Tierra Santa es dejar que el Evangelio se convierta en camino. No se trata de acumular lugares, sino de permitir que Belén, Nazaret, el lago de Galilea y el Sepulcro vacío nos hablen al corazón de aquello en lo que creemos. Quien ha rezado en los Santos Lugares ya nunca lee la Escritura del mismo modo: la lleva grabada también en el alma, y regresa con la fe hecha memoria viva.
En Presstour Peregrinaciones cuidamos que tu peregrinación a Tierra Santa sea, de verdad, una experiencia para el alma. La Eucaristía diaria en los mismos escenarios del Evangelio y el acompañamiento de un sacerdote-guía dan sentido a cada jornada, mientras nuestra atención permanente y el cuidado de los peregrinos mayores o con movilidad reducida garantizan que todos puedan vivirla. Organizamos Tierra Santa como peregrinación propia o combinada con Jordania o el Sinaí, en las fechas que mejor convengan a tu grupo, parroquia o diócesis.
Solicita informaciónLa seguridad de los peregrinos es nuestra prioridad. Seguimos de cerca la situación de la zona junto a nuestros corresponsales locales y solo operamos las peregrinaciones cuando las condiciones lo permiten, adaptando fechas e itinerarios si es necesario. Te informamos con transparencia en cada momento para que puedas peregrinar con tranquilidad.
Una peregrinación a Tierra Santa se vive habitualmente en siete u ocho días, tiempo suficiente para Galilea, Belén y Jerusalén con calma. Se puede ampliar combinándola con Jordania (Petra, el monte Nebo) o el Sinaí. Ajustamos la duración y el ritmo a cada grupo.
Tierra Santa exige caminar y algunos lugares tienen desniveles, pero organizamos el ritmo, los traslados y los accesos cuidando especialmente a los peregrinos mayores o con movilidad reducida, con la asistencia que es seña de identidad de nuestra casa. Adaptamos recorridos y tiempos para que nadie quede fuera.
Sí. Nuestras peregrinaciones a Tierra Santa cuentan con sacerdote-guía titulado y Eucaristía diaria, celebrada en los propios Santos Lugares siempre que es posible, además de guía local y la gestión completa de traslados, visitas y documentación.
Cuéntanos las fechas y el número de personas y diseñamos contigo una peregrinación a Tierra Santa a la medida de tu grupo, parroquia o diócesis.