Antes de ponerte en camino es natural preguntarse cuánto costará y qué recibes a cambio. Aquí te lo explicamos con claridad, sin letra pequeña, para que reces tranquilo y decidas con confianza.
De qué depende el precio
No hay un precio único porque no hay dos peregrinaciones iguales. El coste depende sobre todo del destino y de la distancia: no cuesta lo mismo un viaje en autocar a Lourdes o Fátima que un vuelo a Tierra Santa o a Aparecida, en Brasil. Influyen también la duración del programa, el número de noches y las visitas que se incluyen, así como la temporada, pues las fechas de grandes celebraciones y los meses de mayor demanda encarecen vuelos y hoteles.
Pesan además el tipo de alojamiento elegido, la categoría de las comidas y si viajas en grupo o de forma individual. Un grupo comparte guía, autocar y ciertos servicios, y por eso suele resultar más ajustado; una salida a medida, con más flexibilidad, se presupuesta aparte. Como orientación muy suave, una peregrinación europea de varios días suele moverse en unos cientos de euros y Tierra Santa asciende según fechas y aerolínea; lo honesto es pedir presupuesto para tu caso concreto.
Qué incluye el precio con Presstour
Trabajamos con precio cerrado, de modo que lo que ves en el programa es lo que pagas. En una peregrinación completa el precio suele comprender los vuelos o el transporte indicado, los traslados desde el aeropuerto, el alojamiento en los hoteles señalados y la pensión que figure en cada programa, ya sea media pensión o pensión completa. Se incluyen igualmente las visitas y entradas previstas y el acompañamiento de nuestros guías.
Y hay algo que para nosotros no es un extra, sino el corazón del viaje: cada peregrinación cuenta con sacerdote-guía y Eucaristía diaria, además de los seguros que correspondan según el programa. Cuidamos de manera especial a los enfermos y a los mayores, con un ritmo sereno y atención cercana, para que nadie se quede atrás en el camino.
Qué no suele incluir
Ser transparentes también significa decir lo que no está dentro. Por lo general no se incluyen las bebidas en las comidas, las propinas, las visitas o excursiones marcadas como opcionales, ni los gastos de carácter personal. Tampoco entran seguros de ampliación de coberturas o de anulación cuando se ofrecen como voluntarios, ni cualquier servicio que en el programa aparezca expresamente como no incluido.
Preferimos que lo sepas desde el principio antes que sorprenderte después. Por eso, cuando pidas información, te detallaremos con exactitud qué cubre tu precio y qué conviene prever aparte, sin ambigüedades ni suplementos ocultos.
Reserva con señal y pago a plazos
Para reservar tu plaza no hace falta abonar el importe completo. Basta una señal orientativa de en torno al treinta por ciento, que confirma tu lugar en el grupo, y el resto puede fraccionarse cómodamente en plazos, sin intereses, hasta aproximadamente treinta días antes de la salida. Así puedes organizarte con calma y ajustar el esfuerzo a tu economía.
Nuestro deseo es que el dinero nunca sea el obstáculo que te impida ponerte en camino. Si tu situación necesita una fórmula particular, la estudiamos contigo; lo importante es que puedas peregrinar.
Grupos, parroquias y peregrinos de Latinoamérica
Las parroquias, diócesis, cofradías y grupos organizados cuentan con condiciones especiales, con plazas de gratuidad para el responsable según el número de participantes y programas diseñados a la medida de la comunidad. Si tu grupo tiene una intención o un calendario propio, lo construimos juntos desde cero.
Acompañamos también a peregrinos de Argentina, Colombia, México y de toda Latinoamérica, a menudo en colaboración con agencias locales de confianza. Nuestros precios se expresan en euros, con una conversión orientativa a dólares para facilitarte la comparación, siempre sujeta al tipo de cambio del día de la reserva.
Un precio con sentido
Detrás de cada tarifa hay más de veinte años de experiencia, certificación de calidad ISO 9001, licencia CICMA 3197 y presencia permanente en Lourdes. Destinamos además el 0,7 por ciento de nuestra facturación a obra social, porque entendemos la peregrinación como un gesto que también mira al hermano necesitado.
Pagar por una peregrinación no es comprar un producto, sino disponer los medios para un encuentro. Nuestro compromiso es que ese dinero se traduzca en cuidado, oración y hospitalidad, del primer día al último.
